sábado, 27 de noviembre de 2010



Caricia delicada sobre la mejilla
de un rostro compungido
por un sollozo ahogado en el sentimiento,
lágrimas que humedecen los dedos
temblorosos, culpables por traicionar
la confianza desconfiada de lo
que hasta minutos antes fue, 
 y fue una relación bella mientras duró 
el encantamiento con que la pasión 
arrastraba a aquellos cuerpos
al roce desnudo de las sábanas
enlazadas entre sus piernas,
allá donde la razón
 pierde sus argumentos
 frente al corazón ardiente.
Hiriente confensó la verdad
oculto tras una sonrisa mentirosa,
la foto de sus tres hijos y 
de su mujer en la cartera entreabierta,
las palabras de amor profesadas
en suspiros y jadeos mutuos
cayeron cual castillos de arena 
golpeados por olas de estupor y desengaño,
violentada en su inocencia,
acusado en su propia mentira
dejaron escapar 
el orgasmo retenido
temblando en el placer 
del momento repetido varias veces
esa noche.


domingo, 21 de noviembre de 2010

Lo que alguna vez fue

  

  Enroscando la suerte a los sueños profundos de la pata de la cama, desapegado al insulso latir de la vida allende las cuatro paredes de aquel cuarto de algún lugar olvidado en sus años y por la enfermedad inevitable del envejecimiento solitario, sujeto a la sonda que gota a gota le proporciona el alimento que no puede ingerir ni deleitar su maltrecho paladar llagado en infectas heridas purulentas, maltrechos todos los órganos vitales, la existencia iba apagándose en aquel hospicio final de monjas ajadas en sufrimientos etéreos, de aquel niño que fue con todo por hacer se había transformado en aquellos ojos  de anciano entrecerrados que ya no veían más que imágenes borrosas de una ventana que daba a un muro de indiferencia. 
  Ya que eran sus últimas visiones hubiera preferido ver algo más.
  La acritud de su saliva seca encogía el corazón cansado de latir, olvidado el amor y el cariño qué le quedaba en aquel triste final del camino sino un respirar entrecortado y lastimoso. Un futuro funesto de cuervos aleteando los restos del vivir. Vivía sin ser mas no quería morir, la inexistencia, el abismo del vacío, el olvido del traquetear de sus huesos por el mundo ajeno a su desdicha.
  Un último suspiro acompañó al cese de sus fuerzas,  el cuerpo inerte sobre la cama, un médico, alguien, certificó la hora del deceso su muerte, la sábana cubriendo su rostro sin expresión y lívido, los aparatos desconectados ante la inutilidad por el desuso del que allí yacía. Tenía nombre y apellidos, mas nadie los recordaba, un nicho de caridad acogió los restos de lo que alguna vez fue y ya no era.


sábado, 13 de noviembre de 2010

WHISKY CON ESCOTE EN UN TRAGO RÁPIDO

Se desplaza , en silencio, entre el bullicio de la taberna, abarrotada de gente iracunda y hostil, parco en palabras alza la vista cuando llega a la barra, al fin, entre medios empellones, pero, surgiendo simples gruñidos de su seca boca, logra su objetivo, con exagerado detenimiento observa el generoso escote de Eva trayéndole un Cardhu (whisky de malta) con un hielo. Sonrisa desdentada, ingiéreselo de un trago, paga y da media vuelta con el mismo silencio huraño con el que minutos antes llegaba, pero con la perversa satisfacción de haber contemplado, un día más, aquellos apretujados pechos de Eva, embebido por fantasias oníricas-pseudoeróticas en las que palpaba, estrujaba, aquellas turgencias, apretando con furia los pezones que se retorcían de dolor entre sus dedos índice  y pulgar, las que nunca, voluntariamente al menos, le serían ofertadas. Salió de la taberna y perdióse en la oscuridad asfixiante de la ciudad sin nombre. Un psicopata más andaba peligrosamente por sus calles.
¿lograría algún día su objetivo? ¿caería Eva en sus brazos? ¿se someterían aquellos pechos a las torturas eróticas de aquel demente? ¿o simplemente asistiremos al continuo whisky con escote noche tras noche tomado en un trago rápido?

licencia

Dosis Diarias